Consejos para reducir el presupuesto de una boda

 

En una boda los gastos suelen ser astronómicos y si no queréis saliros de presupuesto, no está mal hacer una serie de concesiones. Hay formas de ahorrar en una boda.

 

La fecha. Solemos imaginar nuestra boda al aire libre en primavera o verano. Aunque esta opción tiene un par de inconvenientes, tenéis que reservar un lugar para el banquete con antelación debido a que hay más demanda y los precios serán acordes a la temporada, altos. En cambio, si la boda es en invierno os podréis ahorrar un 30% además de poder elegir entre más opciones.

El vestido. No deseches la idea de alquilar uno, tendrás acceso a muchísimos modelos de distintos diseñadores y así te podrás permitir un vestido de mejor calidad ahorrándote una cantidad significativa de dinero. Piensa también que es difícil que vuelvas a ponértelo.

La elección de la temática. Una temática retro o rural es más barata que una chic y glamurosa. Además las dos primeras están de moda.

Las invitaciones. Puede que tengáis que pagar una gran cantidad por el diseño e impresión de vuestras invitaciones. Aprovechaos de un amigo que os pueda hacer ese trabajo a modo de regalo de boda o mucho más barato.

 

¿Os gustaría que un profesional os aconsejara y guiara en todo el proceso?

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La negociación. Negociar el precio del menú con el catering o el restaurante para que este sea más económico. Cuantos más invitados sean más barato debería salir el precio y más fácil debería de ser esa negociación.

Gastos compartidos. Si alguien de vuestro entorno se va a casar el mismo año que vosotros, no estaría mal ver, si hay algo un podáis compartir o aprovechar para así reducir costes o comprarlo junto.

Andrea y Juan Pedro, de Gandía, disfrutaron de una boda íntima y totalmente hecho a su gusto. Desde las invitaciones hasta el más mínimo detalle de la celebración el decidieron ellos. Y es que como una boda hecho a medida… ¡no hay nada!

Las invitaciones fueron de lo más originales: hicieron un cómic con todos los invitados de la boda (afortunadamente, sólo eran una treintena). Después aprovecharon los mismos dibujos del cómic para poner donde estaba sentado cada uno.

El ramo de novia, que ya os enseñaré algún día, estaba hecho de “chuches”. Una idea, también, muy original y diferente, pero sobre todo, muy dulce.

Las damas de honor (las dos hermanas de la novia, conjuntadas con el mismo vestido) llevaban su ramo especial, también de golosinas, y del mismo estilo que el de la novia.

La boda consistió en todo un fin de semana en la casa rural El Montón, en Mislata, cerca de Valencia. El viernes por la noche la pareja cenó con las respectivas familias. El siguiente sábado por la mañana comenzaron a llegar los amigos y disfrutaron de una mañana de descanso en la piscina para algunos y de excursión en bicicleta para otros. Por la tarde tuvo lugar la ceremonia, que podéis ver en la siguiente fotografía. Por la noche cenaron todos juntos y quedaron a dormir en la casa. Finalmente, el domingo pasaron el día allí con todos los invitados.

Por otra parte los anillos no los trajo el hombre más mayor de familia en lugar del más pequeño como sería lo habitual, rompiendo tabús y creando tendencias, ya que así se le rinde homenaje a nuestros abuelos que son lo más grande que tenemos en este país.

Los testigos de la boda fueron muy especiales y digamos que poco ortodoxos por decirlo de alguna manera, aunque a decir verdad fue una experiencia grata que otro día me tomaré la molestia de relatar

Tras la ceremonia cenaron en la misma casa. La comida se lo llevó de un restaurante cercano. Pudieron celebrar el convite en este entorno inmejorable.

Uno de los momentos más especiales de la noche fue la Ceremonia de la Luz. Inspirados por la ceremonia de la luz que Andrea y Juan Pedro vieron en su viaje a la India, decidieron compartirla con todos sus amigos y familiares: utilizaron unos pequeños objetos que cuando entran en contacto con el agua encienden como si fueran una pequeña bombilla. La ceremonia la hicieron en la piscina de la casa, pero sin nadie bañándose obviamente (aunque hubiese tenido su gracia), donde abundaban este tipo de elementos que brillaban al contactar con el agua.

En definitiva, fue una boda muy amena, bastante personal donde todos disfrutamos en un ambiente bastante propenso al humor y el cachondeo en general. Mi opinión sobre este acto en concreto, es que se come con patatas a las bodas tradicionales, mucho más aburridas y previsibles, frente a la frescura y la diversión que ponen encima de la mesa este tipo de actos.

 

Foto Vía https://www.cosasdeboda.com/